Almohadillas de perros y gatos: para qué sirven y cómo cuidarlas

Discretas pero indispensables, las almohadillas permiten a perros y gatos caminar, correr, saltar y desplazarse sobre superficies muy diferentes. Su piel gruesa y su estructura amortiguadora les proporcionan una resistencia muy superior a la de muchas otras zonas del cuerpo.

Sin embargo, resistentes no significa invulnerables. El calor, el frío, las superficies abrasivas, los cuerpos extraños o los productos químicos pueden irritarlas o lesionarlas. Comprender su función y adoptar algunos cuidados sencillos ayuda a proteger la movilidad y el bienestar diario del animal.

¿Qué son exactamente las almohadillas?

Las almohadillas son zonas de piel especializadas situadas debajo de las patas. Tanto en perros como en gatos se distinguen principalmente:

  • las almohadillas digitales, situadas debajo de los dedos;
  • la almohadilla central, llamada metacarpiana en las patas delanteras y metatarsiana en las patas traseras;
  • la almohadilla carpiana, situada más arriba en las patas delanteras.

Su superficie está recubierta por una epidermis muy queratinizada, más gruesa y resistente a la abrasión que la piel ordinaria. Debajo de esta capa se encuentran tejidos conjuntivos y adiposos organizados para absorber y distribuir parte de las fuerzas que se producen cuando el animal apoya la pata en el suelo.

Esta estructura formada por varias capas explica por qué las almohadillas pueden soportar el peso del animal, resistir los roces y amortiguar los impactos al mismo tiempo.

¿Para qué sirven las almohadillas de perros y gatos?

Amortiguar los impactos

En cada paso, carrera o salto, las patas reciben una fuerza de contacto contra el suelo. Las almohadillas actúan como un sistema natural de amortiguación: ayudan a reducir y distribuir los impactos transmitidos a los dedos, los huesos y las articulaciones.

Esta función es especialmente importante en los perros muy activos y en los gatos, cuyas almohadillas contribuyen a absorber las fuerzas durante la recepción después de un salto.

Mejorar el agarre y la estabilidad

La textura de las almohadillas ayuda al animal a mantener el apoyo sobre el suelo. Participan así en la tracción, el equilibrio y la estabilidad durante la marcha, la carrera, los cambios de dirección y los saltos.

Sin embargo, no evitan completamente los resbalones. Un suelo muy liso, húmedo o grasiento puede provocar una pérdida de adherencia.

Proteger las patas

La gruesa capa córnea forma una protección frente a los pequeños roces y las irregularidades del terreno. Permite que perros y gatos se desplacen sobre superficies que resultarían incómodas para una piel más fina.

Esta protección tiene sus límites: los cristales, las piedras cortantes, las espinas, la grava muy abrasiva y otras superficies extremas pueden atravesar o dañar las almohadillas.

Participar, de forma limitada, en la transpiración

Los perros y los gatos poseen glándulas sudoríparas en las almohadillas. Por eso pueden dejar pequeñas huellas húmedas, especialmente cuando hace calor o atraviesan una situación de estrés.

Sin embargo, esta transpiración no es suficiente para regular su temperatura como ocurre en los seres humanos. En el perro, el jadeo sigue siendo el principal mecanismo para disipar el calor.

¿Cómo son unas almohadillas sanas?

El color y la textura normales varían según el animal. Las almohadillas pueden ser negras, rosadas o presentar varios colores. También pueden ser naturalmente más o menos rugosas. Por tanto, no tienen que ser necesariamente lisas o blandas.

Lo importante es vigilar la aparición de cambios inusuales:

  • grietas profundas;
  • enrojecimiento o inflamación;
  • cortes o sangrado;
  • zonas levantadas o con tejido expuesto;
  • cambios importantes de color;
  • mal olor o secreciones;
  • lamido insistente;
  • cojera o rechazo a apoyar una pata.

Una rugosidad moderada puede ser normal. En cambio, un engrosamiento importante, unas grietas dolorosas o una modificación progresiva de varias almohadillas pueden estar relacionados con un problema dermatológico o general y requieren una valoración veterinaria.

¿Cuáles son los principales peligros para las almohadillas?

El asfalto, el hormigón y la arena calientes

Durante el verano, el suelo puede estar mucho más caliente que el aire. El asfalto, las aceras, algunas terrazas y la arena expuesta al sol pueden alcanzar una temperatura capaz de provocar quemaduras.

Las almohadillas son más resistentes que nuestra piel, pero esa resistencia no las protege frente al contacto prolongado con una superficie muy caliente.

El frío, el hielo y la sal para el deshielo

En invierno, el frío extremo y las superficies heladas también pueden dañar las almohadillas. La sal y los productos utilizados para eliminar el hielo pueden quedarse entre los dedos, irritar la piel o ser ingeridos cuando el animal se lame.

Las superficies abrasivas y los cuerpos extraños

Los paseos prolongados sobre piedras, grava o terrenos inusualmente rugosos pueden provocar un desgaste doloroso. Las espinas, las espigas, los fragmentos de cristal y las pequeñas piedras también pueden clavarse en las almohadillas o alojarse entre los dedos.

Los productos químicos

Los productos de limpieza del suelo, algunos productos de jardinería y las sustancias corrosivas pueden irritar o quemar las patas. Si se sospecha que ha existido contacto con alguno de estos productos, debe evitarse que el animal se lama y solicitar rápidamente consejo a un veterinario o a un centro veterinario de toxicología.

La humedad persistente

Después de un paseo bajo la lluvia, un baño o un recorrido por el barro, la humedad puede permanecer entre los dedos. Secar cuidadosamente las patas ayuda a limitar la maceración y permite detectar con mayor facilidad una irritación o un cuerpo extraño.

¿Puede el asfalto quemar las almohadillas de un perro?

Sí. Una carretera o una acera expuesta al sol puede estar mucho más caliente que la temperatura indicada para el aire.

Antes del paseo, coloca el dorso de la mano sobre el suelo. Si no puedes mantenerlo cómodamente en contacto con la superficie, elige un lugar más fresco o aplaza la salida. Esta prueba es una orientación práctica, pero no constituye una medición científica ni garantiza por sí sola que no exista ningún riesgo.

Durante los periodos de calor intenso:

  • prioriza las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde;
  • busca zonas con sombra y superficies cubiertas de hierba;
  • evita el asfalto, el hormigón y la arena calentados por el sol;
  • reduce la duración y la intensidad del paseo;
  • no fuerces nunca a un perro que se detiene o se niega a avanzar;
  • revisa sus almohadillas al regresar a casa.

El riesgo afecta principalmente a los perros que pasean por el exterior, pero las patas de un gato también pueden quedar expuestas a una terraza, un balcón u otra superficie muy caliente.

¿Cómo reconocer una quemadura en las almohadillas?

Los primeros signos pueden aparecer durante el paseo o después de regresar a casa:

  • forma de caminar inusual o cojera;
  • rechazo a caminar;
  • lamido o mordisqueo repetido de las patas;
  • sensibilidad al tocar la zona;
  • enrojecimiento;
  • inflamación;
  • ampollas;
  • cambios de color;
  • piel levantada o tejido expuesto.

Una quemadura puede seguir evolucionando después de la exposición. Si existe alguna sospecha, no debe esperarse a que la lesión resulte muy visible antes de solicitar consejo veterinario.

¿Qué hacer si una almohadilla parece quemada?

Aparta inmediatamente al animal de la superficie caliente y evita que continúe caminando. Enfría la zona con agua fresca, pero no helada, durante 10 a 20 minutos.

No apliques hielo, cremas, aceites, desinfectantes ni remedios caseros sin la recomendación de un veterinario. Estos productos pueden irritar todavía más la zona o dificultar su posterior exploración.

Contacta después con un veterinario. Las quemaduras pueden ser más profundas de lo que parecen y causar dolor, infecciones y problemas de cicatrización.

No debe aplicarse ninguna espuma limpiadora ni producto cosmético sobre una almohadilla quemada, abierta o que esté sangrando.

¿Es necesario limpiar las patas después de cada paseo?

Es recomendable revisar las patas después de las salidas, pero no es necesario realizar una limpieza completa de manera sistemática si están limpias y secas.

La limpieza resulta especialmente útil después del contacto con:

  • barro o arena;
  • polvo y suciedad urbana;
  • sal para el deshielo;
  • residuos presentes en el suelo;
  • agua sucia;
  • alguna sustancia potencialmente irritante.

También es importante revisar los espacios entre los dedos y alrededor de las uñas. Después de la limpieza, las patas deben secarse cuidadosamente, especialmente en las zonas interdigitales.

Para unas patas simplemente sucias y sin lesiones, una fórmula suave diseñada para perros y gatos puede facilitar la limpieza sin necesidad de realizar un baño completo. Puedes descubrir nuestra selección para el cuidado natural de las almohadillas, la trufa y las zonas sensibles.

Los productos de higiene están destinados al cuidado de unas patas sanas. No previenen ni tratan una quemadura, una herida, una infección o una enfermedad dermatológica.

¿Cuándo se debe consultar a un veterinario?

Se recomienda solicitar una valoración veterinaria si el animal:

  • cojea o se niega a apoyar la pata;
  • muestra signos de dolor;
  • se lame continuamente;
  • presenta una quemadura, un corte profundo o sangrado;
  • tiene un cuerpo extraño profundamente clavado;
  • presenta una zona inflamada, decolorada o con tejido expuesto;
  • desarrolla mal olor o secreciones;
  • no muestra una mejoría rápida.

También se debe consultar cuando varias almohadillas se agrietan o se engrosan sin una causa evidente. Algunas enfermedades dermatológicas, inmunitarias, infecciosas o metabólicas pueden manifestarse en las almohadillas y no deben confundirse con una simple sequedad.

Preguntas frecuentes sobre las almohadillas de perros y gatos

¿Se puede aplicar una crema para humanos en las almohadillas?

No, salvo que lo recomiende un veterinario. Algunos productos destinados a las personas no son adecuados para los animales y pueden ser ingeridos cuando se lamen las patas.

¿Las almohadillas deben ser completamente lisas?

No. Su superficie es naturalmente resistente y puede ser ligeramente rugosa. Lo importante es vigilar los cambios, las grietas profundas, el dolor, el enrojecimiento o un engrosamiento excesivo.

¿Los gatos también pueden quemarse las almohadillas?

Sí. Aunque generalmente están menos expuestos a los paseos prolongados sobre el asfalto, pueden caminar sobre una terraza, un balcón, una placa de cocina u otra superficie caliente.

¿Los perros sudan a través de las almohadillas?

Los perros poseen glándulas sudoríparas en esta zona, pero esta transpiración desempeña un papel limitado en su refrigeración. Regulan principalmente su temperatura mediante el jadeo.

¿Una espuma limpiadora puede tratar una lesión?

No. Una espuma limpiadora es un producto de higiene destinado a las patas sanas. Una quemadura, una herida, un sangrado o una inflamación persistente requieren una valoración veterinaria.

En resumen

Las almohadillas son esenciales para amortiguar los impactos, mejorar el agarre y proteger las patas. Su resistencia natural no significa que no deban vigilarse.

Revisar las patas después de las salidas, evitar las superficies extremas, limpiarlas únicamente cuando sea necesario y consultar rápidamente si existe dolor o alguna lesión son las mejores medidas para preservar la movilidad y el bienestar de perros y gatos.

Fuentes

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