Microbiota y flora intestinal en perros y gatos: claves para una digestión equilibrada

Microbiota intestinal: un ecosistema clave para la salud digestiva

La salud intestinal de perros y gatos influye directamente en la digestión, las defensas, el metabolismo y, a través del eje intestino-cerebro, también en el comportamiento. En el centro de este equilibrio se encuentra la microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal: un ecosistema vivo de microorganismos que cumple funciones esenciales para el bienestar diario.

Este ecosistema puede alterarse por cambios de alimentación, estrés, enfermedades o el uso de antibióticos. Cuando su equilibrio se rompe, el organismo del animal lo refleja de distintas formas. Por ello, cuidar la microbiota es una base fundamental de la salud a largo plazo.

¿Qué es la flora intestinal y por qué es importante?

La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos vivos —principalmente bacterias, pero también levaduras, arqueas y virus no patógenos— que habitan el tracto digestivo. Lejos de ser perjudiciales, desempeñan funciones vitales:

  • Descomponer fibras y nutrientes que el animal no puede digerir por sí mismo.
  • Producir vitaminas, como la vitamina K y algunas del grupo B.
  • Actuar como barrera natural frente a patógenos.
  • Regular la respuesta inmunitaria, evitando reacciones excesivas o insuficientes.

Desde el nacimiento, factores como el tipo de parto, la lactancia y el entorno influyen en la formación de un microbioma equilibrado. Cuando este equilibrio se altera —lo que se conoce como disbiosis— pueden aparecer problemas digestivos, cutáneos e incluso cambios de comportamiento.

Prebióticos: el alimento de las bacterias beneficiosas

Los prebióticos son fibras o compuestos vegetales no digeribles por el animal que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas del intestino.

  • Inulina, presente en la raíz de achicoria.
  • MOS (manano-oligosacáridos) procedentes de la pared celular de levaduras.
  • Otras fibras solubles presentes en verduras, frutas y cereales integrales.

Sus beneficios incluyen favorecer el crecimiento de Lactobacillus y Bifidobacterium, mejorar la absorción de minerales, regular el tránsito intestinal y contribuir a un pH intestinal equilibrado.

Probióticos: bacterias vivas con efectos específicos

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, aportan beneficios concretos para la salud intestinal. En veterinaria se utilizan cepas adaptadas específicamente a perros y gatos.

  • Ayudan a restaurar el equilibrio intestinal tras tratamientos con antibióticos.
  • Contribuyen a reducir episodios de diarrea aguda o crónica.
  • Mejoran la digestión y la asimilación de nutrientes.
  • Modulan la respuesta inmunitaria.

Entre las cepas más utilizadas se encuentran Enterococcus faecium, Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium animalis, que a menudo se combinan para ampliar su espectro de acción.

Postbióticos: beneficios sin bacterias vivas

Los postbióticos son preparaciones de microorganismos inactivados y/o de sus componentes, que ejercen efectos beneficiosos sobre el organismo del animal sin necesidad de bacterias vivas.

  • Ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, que nutren las células intestinales.
  • Péptidos con efecto antimicrobiano.
  • Enzimas digestivas.
  • Polisacáridos con acción inmunorreguladora.

Su principal ventaja es su alta estabilidad y facilidad de uso. No requieren refrigeración y pueden ser adecuados incluso en animales inmunodeprimidos, siempre bajo criterio veterinario.

¿Qué ocurre cuando la microbiota se desequilibra?

La disbiosis intestinal puede manifestarse de distintas formas:

  • Digestivas: diarrea, estreñimiento, gases, vómitos recurrentes.
  • Cutáneas: picor, dermatitis, caída excesiva del pelo.
  • Generales: fatiga o mayor susceptibilidad a infecciones.
  • Comportamentales: ansiedad, apatía o irritabilidad.

El eje intestino-cerebro explica por qué los desequilibrios intestinales también pueden influir en el estado de ánimo y el comportamiento del animal.

Cómo cuidar la flora intestinal de tu perro o gato

  1. Ofrecer una alimentación de calidad, basada en ingredientes naturales y con bajo contenido en aditivos.
  2. Evitar cambios bruscos de dieta, realizando siempre transiciones progresivas.
  3. Introducir prebióticos, probióticos y postbióticos de forma gradual y con asesoramiento veterinario.
  4. Mantener un entorno limpio pero no excesivamente estéril, favoreciendo una exposición controlada a microorganismos beneficiosos.
  5. Reducir el estrés mediante rutinas estables, juego, ejercicio adaptado y enriquecimiento ambiental.
  6. Consultar al veterinario ante síntomas digestivos persistentes o cambios de comportamiento.

Recomendación ANTON: Para apoyar el equilibrio intestinal de forma coherente y natural, puedes incorporar un suplemento con prebióticos, probióticos y postbióticos, formulado específicamente para perros y gatos.

Conclusión

Cuidar la microbiota intestinal es una inversión directa en la salud presente y futura de tu compañero. Un intestino equilibrado favorece una buena digestión, refuerza las defensas y puede influir positivamente en su bienestar general y comportamiento.

Fuentes

  • Merck Veterinary Manual. Modifying the Intestinal Microbiota in Animals.
  • ISAPP. Definición científica de postbióticos (consenso 2021).
  • Suchodolski JS. Analysis of the gut microbiome in dogs and cats.
  • Yang Q et al. Gut Probiotics and Health of Dogs and Cats.
  • Perini MP et al. Prebióticos en perros y su efecto sobre Lactobacilli y Bifidobacteria.
  • Nybroe S et al. Enterococcus faecium en perros adultos: calidad fecal e inmunidad.

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