Hidratación en perros y gatos: cuánto deben beber y cómo detectar la deshidratación

El agua es indispensable para el funcionamiento del organismo de perros y gatos. Participa, entre otras funciones, en la regulación de la temperatura corporal, la circulación sanguínea, la digestión y la eliminación de residuos.

El calor, el ejercicio y el aumento del jadeo en el perro pueden incrementar las pérdidas de agua. Sin embargo, la deshidratación no se produce únicamente durante el verano: una disminución del consumo, los vómitos, la diarrea o determinadas enfermedades también pueden desequilibrar los aportes y las pérdidas de líquidos.

¿Cómo saber si un perro o un gato bebe suficiente agua? ¿Qué señales deben alertarnos? ¿Y cómo podemos favorecer una hidratación adecuada en su vida diaria?

¿Qué es la deshidratación en perros y gatos?

La deshidratación aparece cuando el organismo pierde más líquidos de los que recibe. Esto provoca una disminución del agua disponible en los tejidos y puede ir acompañado de un desequilibrio de electrolitos.

No debe confundirse con la hipovolemia, que consiste en una disminución del volumen de sangre circulante. Ambas situaciones pueden estar relacionadas, pero no requieren exactamente el mismo tratamiento. Las recomendaciones veterinarias de la American Animal Hospital Association señalan que una deshidratación importante o una hipovolemia deben ser evaluadas y tratadas de forma individualizada por un veterinario.[1]

Una deshidratación no corregida puede alterar la circulación, la regulación de la temperatura y el funcionamiento de distintos órganos. En los gatos, el Cornell Feline Health Center menciona, entre otras posibles consecuencias, alteraciones circulatorias, cardiacas, neurológicas y de la termorregulación.

¿Cuánta agua debe consumir un perro o un gato?

No existe una cantidad única válida para todos los animales.

En un ambiente con una temperatura moderada, el MSD Veterinary Manual indica como referencia general un consumo total aproximado de 44 a 66 ml de agua por kilogramo de peso corporal y día para la mayoría de los mamíferos.

Es importante entender que se trata del aporte total de agua, que incluye:

  • el agua bebida directamente;
  • el agua presente en los alimentos;
  • el agua producida en pequeñas cantidades por el metabolismo.

A modo meramente orientativo, este intervalo representaría:

  • para un animal de 5 kg: entre 220 y 330 ml de agua total al día;
  • para un animal de 10 kg: entre 440 y 660 ml;
  • para un animal de 25 kg: entre 1,1 y 1,65 litros.

Cálculo: peso del animal × 44 a 66 ml.

Estas cantidades son únicamente referencias generales y no constituyen una prescripción. Las necesidades reales varían según la temperatura, la actividad física, la edad, el estado de salud, el tamaño del animal y, especialmente, su alimentación.

Agua bebida y aporte total de agua: una diferencia importante

Un animal alimentado principalmente con comida húmeda ya obtiene una cantidad significativa de agua durante las comidas y puede beber menos del recipiente. En cambio, un animal alimentado con comida seca debe obtener una mayor proporción de su aporte hídrico bebiendo.

El Cornell Feline Health Center estima que un gato necesita aproximadamente 118 ml de agua por cada 2,27 kg de peso corporal magro, lo que equivale a unos 52 ml/kg al día. También señala que los alimentos húmedos pueden contener hasta un 80 % de agua.

Por tanto, observar únicamente el nivel del agua del recipiente no siempre permite determinar si un animal está correctamente hidratado.

¿Por qué puede deshidratarse un perro o un gato?

La deshidratación puede deberse a una reducción de los aportes, a un aumento de las pérdidas de agua o a una combinación de ambos factores.

Entre las posibles causas se encuentran:

  • una cantidad insuficiente de agua disponible;
  • agua difícilmente accesible o que no se renueva con frecuencia;
  • una disminución del apetito o de la ingesta de agua;
  • un jadeo intenso en el perro;
  • una actividad física importante;
  • los vómitos o la diarrea;
  • las temperaturas elevadas o un entorno mal ventilado;
  • determinadas enfermedades que aumentan las pérdidas de agua o la producción de orina;
  • algunos tratamientos, como los medicamentos diuréticos.

Las recomendaciones de la AAHA mencionan expresamente la ingesta insuficiente, el jadeo excesivo en el perro, los vómitos, la diarrea y algunas enfermedades, como la diabetes, entre las posibles causas de deshidratación.

En los gatos, la enfermedad renal crónica, la diabetes, el hipertiroidismo, los vómitos, la diarrea y determinados medicamentos pueden aumentar las pérdidas de agua. Los problemas dentales, la debilidad o los conflictos entre varios gatos alrededor del punto de agua también pueden reducir su consumo.

Por este motivo, un aumento inhabitual de la sed no debe interpretarse automáticamente como una señal de buena hidratación: también puede estar relacionado con un problema de salud.

¿Cuáles son las posibles señales de deshidratación?

Las manifestaciones pueden variar según el animal, la causa y la importancia del déficit. Entre las señales descritas con mayor frecuencia se encuentran:

  • encías secas o pegajosas;
  • cansancio, debilidad o disminución de la actividad;
  • menos apetito;
  • piel que tarda más de lo normal en recuperar su posición;
  • ojos con una apariencia más hundida en los casos importantes;
  • cambios en el comportamiento o en el estado general.

Las recomendaciones veterinarias de la AAHA relacionan las primeras alteraciones detectables con una disminución de la elasticidad de la piel. Cuando el déficit aumenta, las mucosas pueden volverse secas y los ojos pueden retraerse dentro de las órbitas.

El Cornell Feline Health Center también incluye entre las posibles señales la apatía, la debilidad, la falta de apetito, las mucosas secas y, en los casos más graves, los ojos hundidos.

¿Es fiable la prueba del pliegue cutáneo?

Esta prueba consiste en levantar suavemente la piel de la zona de los hombros y observar la rapidez con la que vuelve a su posición. En un animal correctamente hidratado, la piel suele regresar rápidamente a su estado inicial.

Un retorno más lento puede ser compatible con una deshidratación, pero esta prueba tiene limitaciones. En los gatos de edad avanzada, por ejemplo, la piel puede ser menos elástica incluso cuando el animal está correctamente hidratado.

Por tanto, la prueba del pliegue cutáneo nunca debe utilizarse por sí sola para establecer un diagnóstico. El veterinario combina distintos elementos, como los antecedentes del animal, el examen de las mucosas, su estado general, la circulación, el peso y, cuando es necesario, las pruebas de laboratorio.

¿Cómo favorecer una buena hidratación diariamente?

1. Dejar agua limpia disponible en todo momento

El perro o el gato debe poder acceder libremente a agua limpia y fresca, tanto dentro como fuera de casa. Cuando el recipiente se encuentra en el exterior, debe permanecer a la sombra y comprobarse con frecuencia.

La American Veterinary Medical Association recomienda proporcionar a los animales acceso ilimitado a agua fresca y a una zona de sombra cuando están en el exterior.

2. Renovar el agua regularmente

Una gran cantidad de agua que permanece todo el día en el mismo recipiente no resulta necesariamente más atractiva que una cantidad adaptada y renovada varias veces.

También es importante lavar el recipiente con regularidad para retirar la saliva, los restos de comida y la suciedad acumulada.

3. Colocar varios puntos de agua

Disponer de varios recipientes puede facilitar el acceso al agua, especialmente:

  • en una vivienda grande;
  • para un animal mayor o con movilidad reducida;
  • en un hogar con varios perros o gatos;
  • cuando un animal impide a otro acceder a determinados recursos.

En el caso de los gatos, Cornell recomienda situar agua fresca en lugares de fácil acceso y comprobar que ningún conflicto territorial les impida acercarse al recipiente.

4. Tener en cuenta las preferencias de cada animal

Algunos animales prefieren el agua renovada con frecuencia, una fuente o un recipiente colocado lejos de la comida. Estas preferencias son individuales: las fuentes pueden aumentar el consumo de algunos gatos, pero no producen el mismo efecto en todos.

Lo importante es observar en qué lugar y con qué tipo de recipiente el animal bebe de forma más voluntaria.

5. Aprovechar el agua presente en la alimentación

Los alimentos húmedos contribuyen al aporte diario de agua. Cuando sea compatible con la dieta y el estado de salud del animal, también puede añadirse una pequeña cantidad de agua a su comida.

Si el animal padece una enfermedad renal, cardiaca, hepática o urinaria, o sigue una alimentación veterinaria específica, cualquier modificación importante debe consultarse previamente con el veterinario.

No debe añadirse sal a la alimentación por iniciativa propia para provocar sed. La Universidad de California en Davis advierte de que un aumento de la ingesta de sal puede resultar perjudicial, especialmente para los animales con enfermedades cardiacas, renales o hepáticas.

6. Adaptar los paseos y la actividad física

Durante los periodos de calor es preferible organizar los paseos a primera hora de la mañana o al final del día y evitar los ejercicios intensos durante las horas de mayor temperatura. En las salidas prolongadas debe llevarse agua y ofrecérsela al animal regularmente.

La deshidratación y el golpe de calor son problemas diferentes, aunque pueden producirse al mismo tiempo.

Deshidratación o golpe de calor: ¿cuándo es una urgencia?

Un jadeo muy intenso, una salivación excesiva, vómitos, diarrea, debilidad, confusión, convulsiones o un colapso después de una exposición al calor pueden indicar un golpe de calor.

El golpe de calor es una urgencia veterinaria potencialmente mortal. El animal debe trasladarse a un lugar fresco, comenzar a enfriarse progresivamente con agua fresca —no helada— y recibir atención veterinaria inmediata. No debe sumergirse bruscamente en agua muy fría.

También es necesario contactar rápidamente con un veterinario si el animal:

  • rechaza el agua;
  • no consigue retener el agua que bebe;
  • presenta vómitos o diarrea importantes;
  • está anormalmente débil o apático;
  • parece desorientado;
  • tiene dificultades para respirar;
  • sufre un colapso;
  • presenta señales que persisten o empeoran.

No se debe forzar a beber a un animal débil, desorientado o inconsciente, ya que podría aspirar el agua hacia las vías respiratorias.

¿Y para ayudar a conservar el agua fresca?

Además de estas buenas prácticas, el material del recipiente también puede resultar útil. La esteatita es una piedra natural que almacena la temperatura del agua y puede ayudar a conservarla fresca durante más tiempo. Sin embargo, no enfría el agua de forma espontánea: el recipiente debe mantenerse a la sombra y el agua debe renovarse regularmente.

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Lo esencial

Una buena hidratación se basa, ante todo, en algunos hábitos sencillos:

  • dejar agua limpia disponible en todo momento;
  • renovarla regularmente;
  • colocar varios puntos de agua cuando sea necesario;
  • tener en cuenta el agua aportada por la alimentación;
  • adaptar los paseos y la actividad a la temperatura;
  • vigilar los cambios de apetito, comportamiento y consumo de agua;
  • consultar rápidamente con un veterinario en caso de duda.

Las encías secas, un cansancio inhabitual, la disminución del apetito, la pérdida de elasticidad de la piel o los ojos hundidos pueden ser compatibles con una deshidratación. Sin embargo, ninguna de estas señales permite por sí sola establecer un diagnóstico.

En caso de duda, solo un veterinario puede evaluar correctamente el estado de hidratación del animal, investigar la causa y determinar el tratamiento adecuado.

Este artículo ofrece información general y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario.

Fuentes consultadas

  1. American Animal Hospital Association (AAHA) — 2024 Fluid Therapy Guidelines: Fluids for Replacement and Maintenance.
  2. Cornell University College of Veterinary Medicine — Hydration.
  3. MSD Veterinary Manual — Nutritional Requirements of Small Animals.
  4. American Animal Hospital Association (AAHA) — General Fluid Therapy Principles.
  5. MSD Veterinary Manual — Monitoring the Critically Ill Small Animal.
  6. American Veterinary Medical Association — Warm Weather Pet Safety.
  7. UC Davis School of Veterinary Medicine — Nutritional Management of Uroliths.
  8. Cornell University College of Veterinary Medicine — Heatstroke: A Medical Emergency.
  9. MSD Veterinary Manual — What to Do in a Dog or Cat Emergency.

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