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Parásitos internos en perros y gatos: transmisión, riesgos y prevención
Parásitos internos en perros y gatos: transmisión, riesgos y prevención
Los parásitos intestinales forman parte del entorno natural de perros y gatos. Aunque no siempre sean visibles, pueden afectar al equilibrio digestivo y a la salud general del animal si no se controlan adecuadamente. Comprender qué son, cómo se transmiten y por qué la prevención regular es importante permite adoptar decisiones responsables y coherentes en materia de bienestar animal.
¿Qué son los parásitos intestinales?
Los parásitos intestinales son organismos que viven en el interior del tubo digestivo del perro o del gato y utilizan al huésped como fuente de alimento y como medio para completar su ciclo biológico. En Europa, los más frecuentes son los ascaris (Toxocara canis y Toxocara cati), los anquilostomas (Ancylostoma spp.), los tricocéfalos (Trichuris vulpis) y las tenias como Dipylidium caninum.
Cada uno presenta un ciclo biológico distinto, pero todos comparten un mismo impacto potencial: pueden interferir en la absorción de nutrientes y alterar el equilibrio intestinal. En infecciones leves, los síntomas pueden ser discretos o incluso inexistentes. Sin embargo, cargas parasitarias moderadas pueden alterar el estado general de forma progresiva, especialmente en animales jóvenes o con defensas más sensibles.
¿Cómo se transmiten los parásitos internos?
La transmisión depende del tipo de parásito, del entorno y del estilo de vida del animal. En la práctica se describen tres grandes vías de infección: la ingestión de huevos microscópicos presentes en el ambiente, la transmisión indirecta a través de pulgas en algunas tenias y la transmisión de madre a crías, especialmente relevante en perros.
Ingestión de huevos microscópicos. Es la vía más frecuente en animales adultos. Los huevos de parásitos como Toxocara o Trichuris se eliminan en las heces de animales infectados y pueden contaminar suelo, parques, jardines o areneros. Se adhieren con facilidad a la hierba y a superficies húmedas, y pueden transportarse mediante el calzado, objetos o las patas de otros animales. Estos huevos pueden ser muy resistentes en el ambiente y mantener su capacidad infectiva durante periodos prolongados, lo que explica que el riesgo exista incluso en entornos aparentemente limpios y urbanos.
La infección ocurre cuando el animal ingiere accidentalmente estos huevos al oler el suelo, lamerse las patas tras el paseo, comer hierba o limpiarse después de entrar en contacto con superficies contaminadas.
Pulgas como huésped intermediario. Algunas tenias, especialmente Dipylidium caninum, utilizan a la pulga como huésped intermediario. Las larvas de pulga pueden ingerir formas inmaduras del parásito en el entorno y, cuando el perro o el gato ingiere una pulga infectada durante el acicalamiento, la tenia completa su desarrollo en el intestino. Por este motivo, el control de pulgas forma parte integral de la prevención de ciertos parásitos internos, incluso en animales que viven en interior, ya que las pulgas pueden introducirse en el hogar a través de ropa, visitas, otros animales o zonas comunes.
Transmisión madre a crías. En perros, la transmisión vertical de Toxocara canis está ampliamente descrita. Puede producirse durante la gestación, cuando larvas latentes en la madre se reactivan y atraviesan la placenta, e igualmente durante la lactancia a través de la leche materna. Esto explica que algunos cachorros puedan estar infectados antes de su primer paseo, por lo que los protocolos veterinarios suelen incluir desparasitación temprana. En gatos, la transmisión prenatal no está claramente demostrada como en perros, pero los gatitos pueden infectarse muy pronto por contacto con huevos presentes en el entorno o por ingestión de presas contaminadas si tienen acceso al exterior.
¿Y los gatos que viven en apartamento?
Vivir exclusivamente en interior reduce la exposición directa, pero no elimina completamente el riesgo. Los huevos microscópicos pueden entrar en casa a través del calzado, objetos contaminados o tierra adherida a bolsas y ropa. Balcones y terrazas también pueden convertirse en puntos de exposición indirecta. Además, la presencia ocasional de pulgas puede actuar como vía indirecta de transmisión. Las guías y los datos epidemiológicos señalan que la prevalencia suele ser menor en gatos indoor frente a outdoor, pero no es riesgo cero.
¿Qué efectos pueden tener si no se tratan?
La gravedad depende de la edad del animal, su estado general y la carga parasitaria. A corto plazo pueden aparecer diarrea, vómitos, distensión abdominal, pérdida de peso o anemia, especialmente en infecciones por anquilostomas. A medio y largo plazo, las infestaciones persistentes pueden provocar retraso en el crecimiento en cachorros, déficit nutricional, disminución del rendimiento físico y debilitamiento progresivo del sistema inmunitario. Algunos parásitos presentan potencial zoonótico, lo que añade un componente de salud pública que refuerza la importancia de la prevención.
Por qué la desparasitación regular es importante
Las recomendaciones veterinarias insisten en adaptar el control de parásitos según la edad, el estilo de vida y el nivel de exposición del animal. La desparasitación periódica permite reducir la carga parasitaria, disminuir la contaminación ambiental y proteger el desarrollo en animales jóvenes. Además, el seguimiento veterinario y, cuando procede, los controles mediante análisis ayudan a ajustar la estrategia de prevención de forma individualizada.
Más allá del tratamiento: prevención continua y protección interna
Eliminar los parásitos cuando aparecen es fundamental. Pero crear un contexto interno menos favorable es una estrategia más completa y sostenible. Una prevención coherente incluye higiene ambiental, control de pulgas, recogida rápida de heces, seguimiento veterinario periódico y apoyo regular del equilibrio digestivo.
En este marco, adoptar una estrategia de protección interna continua ayuda a mantener un terreno menos propicio para la proliferación parasitaria y favorece la estabilidad digestiva a largo plazo.
Fuentes
ESCCAP Europa: guías de control de vermes en perros y gatos (incluye esquemas de riesgo para gatos indoor y recomendaciones de control). WSAVA: recomendaciones de bienestar preventivo, incluyendo que los animales de interior pueden seguir expuestos a parásitos. CDC y CAPC: ciclo de Dipylidium caninum con pulgas como huésped intermediario e infección por ingestión de pulgas durante el acicalamiento. BSAVA: posición sobre control de parásitos internos y externos y su relación con salud animal y riesgos zoonóticos.
